Desintoxicación Redes sociales

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Si lo que usted siempre hace antes de dormir o al levantarse es revisar su Instagram, Facebook o Twitter, le da ansiedad ir al baño sin el celular, aprovecha cualquier momento en la oficina para revisar las fotos de sus amigos y hasta en medio de una buena película postea algo, es probable que necesite una desintoxicación de las redes sociales.

Sí, así como lo escucha, desintoxicarse de las redes sociales puede ser necesario para controlar el estrés y vivir más tranquilo.

El D-teaching, o desintoxicación tecnológica, es un nuevo término que surge ante el bombardeo de información en las redes sociales. Se trata de un retiro de unos días en los que no se tiene contacto alguno con el mundo digital. La idea no es satanizar las redes, sino dejarlas por unos días para ver qué tan dependiente se es de estas. En países como Estados Unidos están naciendo empresas que organizan fines de semana sin conexión a Internet.

Grandes marcas como Microsoft han sido de las primeras en detectar que parte de su público está, según su definición, “tecnológicamente fatigado” y siente nostalgia por los viejos tiempos. Para seducirlos, Microsoft presentó su Windows Phone 7 con el eslogan: “Es tiempo de salvarnos de nuestros teléfonos”

Daniel Sieberg, exreportero de tecnología de CBS News y exadicto confeso a todos los gadgets y redes sociales, es uno de los líderes del de-teching con su libro The digital diet (La dieta digital). Para desenredar su abarrotada vida necesitó 12 meses, de los cuales ocho fueron de total desconexión. Sieberg afirma que dedicar dos horas diarias a actualizar Facebook y Twitter, a “esculpir nuestra imagen online”, puede generar 60 horas perdidas al mes. “Y esto es sólo el costo cuantitativo, sin considerar lo que se sacrifica en términos de privacidad y horas de sueño”.

Estos son los pasos para que, si lo necesita, pueda desintoxicarse:

Para empezar la desintoxicación se aconseja hacerlo un fin de semana. Guarde todos los gadgets en una caja. Antes de alejarse haga una lista de contactos importantes que puede necesitar durante esa semana. Apunte correos y teléfonos.

Establezca horarios para la vida online y cree conductas sustitutivas que resulten satisfactorias como por ejemplo leer, ir al cine, entre otras.

En vez de tuitear todo lo que le pase, escriba en una agenda.

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Borre las aplicaciones de redes sociales del celular, sin necesidad de cerrar las cuentas.

Si necesita una foto o contacto que tiene en redes, ingénieselas para poder obtenerlas sin conectarse.

Lea algunos libros que le interesen, haga playlists con su música preferida y si la ansiedad es muy grande, salga a hacer ejercicio a un parque.

Encuéntrese con la gente que dejó de ver con frecuencia y cambió por un chat en Facebook.

Si extraña subir fotos a sus redes, imprima algunas de sus preferidas y haga un álbum.

Después de una semana usted puede volver a descargar las aplicaciones para sus dispositivos móviles, ir a su lista de amigos de Facebook, borrar a los que no conozca, y agendar citas con las personas que más extrañaba en redes.

Al final se dará cuenta que dedicar más tiempo a la identidad ficticia que a la real produce aislamiento social, cuando en realidad, las redes sociales promueven la sensación de estar integrado. Puede que con los días se sienta mucho más libre, le interese saber de sus amigos y haya otro tipo de contacto.

El ayuno habrá funcionado si se renuevan las relaciones abandonadas por la vida digital y cuando alguien le habla es capaz de dejar el gadget a un lado con facilidad.

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Ingenioso invento, para convivir

Los móviles ya son toda una plaga en nuestras mesas a la hora de comer, cenar o tomar una cafecito y bueno es algo global. Es muy típico que esta un grupo de amigos, llega alguien más, este no sabe del tema , no conoce a todos los integrantes o simplemente tu te pones a platicar con alguien más. A esa persona la hemos perdido por un buen rato, está concentrado en leer los tweets, whatsApp o email de la oficina.

En Brasil se han inventado una ingeniosa forma para evitarlo: vasos que solo se mantienen en vertical si los apoyas sobre el móvil. En realidad se trata de una campaña del director artístico Mauricio Perussi la agencia Fischer & Friends, pero algo así debería ser obligatorio en ciertos lugares.
La idea se puso en práctica en un bar de Sao Paulo llamado Salve Jorge, puedes verla en el vídeo de arriba. Los vasos tiene la base recortada para que, sí o sí, tengas que apoyarlos sobre algo y mantenerlos estables. Y ¿Qué crees? Pues los móviles quedan a la medida. Esto es perfecto para olvidarnos un buen rato de Twitter, Facebook o WhatsApp y prestar atención a lo que importa: las personas que tienes frente a ti.

Claro, no es perfecta, pues es fácil de solucionar: sujetas el vaso con una mano y miras el móvil con la otra y listo. Pero la idea es realmente convivir con el resto de la gente. Igual como hay lugares de no fumar, ¿por qué no abrir bares y restaurantes donde usar el móvil esté prohibido? Sería un paraíso de socialización en persona. Sobrarían los clientes.

O mínimo unas secciones, si bien, hasta nice se ve.